Miércoles, 21 de mayo de 2008
Es algo curioso. Casi parece una perversa variante del "Síndrome de Estocolmo". Y es que, no se muy bien como ni porqué, en este curioso país llamado España, suele hacerse la vista gorda con los caraduras y los jetas.
Es algo curioso. Casi parece una perversa variante del "Síndrome de Estocolmo". Y es que, no se muy bien como ni porqué, en este curioso país llamado España, suele hacerse la vista gorda con los caraduras y los jetas.
¿Quienes son esos? Pues los que buscan lucrarse con acciones de poco lustre y menor moralidad. Se aprovechan de las buenas intenciones de la gente y como les hacen la vista gorda sólo para no enfadarse.
Ejemplos los hay a montones, desde los más grandes a los más pequeños. Muchos vierten improperios sobre gente como De la Rosa o Roldán, pero en el fondo se les tiene envidia y un cierto tipo de respeto. Permitimos que vendedores de todo tipo nos del el coñazo en nuestras propias casas sobre productos que no necesitamos y religiones que no nos ofrecen consuelo (en realidad ninguna lo hace "per se"). Escuchamos educadamente a los que nos quieren vender maravillosas ofertas de internet por teléfono y no colgamos aunque no paremos de repetir que no nos interesa. Le damos un euro al jeta que nos señala un lugar donde aparcar, aunque la calle esté desierta. Aceptamos mensajes de correo no solicitados y no nos quejamos por ello.
Y no nos damos cuenta, pero les permitimos lucrarse a nuestra costa, sin hacer relativamente esfuerzo. Los vendedores y publicistas y spammers buscan sólo eso, colarnos un producto (aunque sea gratuito puede ser un timo, no olviden que nadie da euro a 90 céntimos) aunque no sea lo que buscamos. Van a comisión.
Me he percatado de esta triste realidad desde dos curiosos casos.
El más reciente ha sido leer este post. Lo que me parece realmente irónico del caso es que se critique sobremanera al autor del blog, pero no a las acciones de la empresa que le dio el coñazo. Si, cierto, fue quizás innecesariamente grosero y yo no habría respondido con esas palabras, pero estamos hablando de que le intentaban convencer de que hiciera algo por medios rayanos en lo ilegal. Además, imaginaros que alguno de esos enlaces tuviera contenidos ilegales, imaginad el problema que se podría venir encima.
No obstante la historia más sorprendente me la contó mi padre, que es mecánico. Una cliente había aparcado el coche en una explanada utilizada habitualmente como aparcamiento. Dicho recinto estaba "controlado" por uno de esos tipejos que por tierras del sur llaman "gorrillas". Un tipo que, básicamente, te cobra por entrar un aparcamiento que es público y gratuito. Bueno, tampoco es para tanto, pensará alguien. Pues bien, la pobre mujer tenía prisa y no tenía ninguna moneda a mano, así que no le dio nada al tipo. Cuando volvió se percató de que había un charquito raro debajo de su coche. Era el líquido de sus frenos. El muy cabrón se los había cortado, y gracias demos a que lo descubrió antes de arrancar el vehículo. A esas horas no había testigos, así que ya puedes denunciarlo que no hay pruebas. Además, que carajo, es una maldita forma de extorsión, aunque sea un maldito euro.
Es duro y se hace difícil al principio, pero al final hay que a aprender a decir "no me interesa" y colgar inmediatamente a los que te llaman por teléfono, a no frenar ante los que quieren extorsionarte por estacionar tu coche, y a cagarte en toda las ascendencia genealógica de los que te mandan correos indeseados.
Y la única fuerza que tenemos para enfrentarnos a esta gentuza es ignorarlos y pasar de ellos. Si todos lo hiciéramos tendrían que buscarse mejores ocupaciones. Por contra siempre hacemos la vista gorda...
Por: Dominio de Integridad | Divagaciones | Comentarios (0) | Referencias (0)
despropósito.
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